Salud Mental 1.0: Mitos y realidades

He estado pensando de qué manera estos escritos podrían ser de mayor ayuda y lo que he decidido es darle un poco de orden y continuidad. A partir de hoy y por algunas semanas quisiera compartir con ustedes información base sobre la salud mental. La razón es que 1 de cada 4 personas sufre de alguna enfermedad mental en algún momento de su vida. Hoy en día la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 450 millones de personas tienen alguna dificultad de salud mental y la detección temprana es la mejor manera de prevenir situaciones de riesgo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la salud mental como un estado de bienestar mental que nos permite enfrentar a los momentos de estrés de la vida, desarrollar nuestro potencial, aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la comunidad. Una persona con buena salud mental y emocional puede funcionar utilizando las habilidades que posee según la etapa de vida en la que se encuentra. Por ejemplo: un niño de cinco años podría ir a la escuela, aprender lo que la maestra le enseña y relacionarse con sus compañeros; un adulto de treinta y cinco años podría trabajar de manera productiva, ser responsable de sus acciones y relacionarse con amigos y compañeros.

Mi definición preferida es la de Sigmund Freud. Él decía que una persona emocionalmente saludable es la que puede trabajar, jugar y amar. Con esto él quería decir que se puede aprender, poner en acción lo aprendido, disfrutar de la vida, tener sentido del humor y fortaleza para lidiar con las dificultades, el estrés y los duelos. Sobre la capacidad de amar, decía que es tener relaciones familiares, de amistades y de pareja de manera saludable. Con estas definiciones podemos observar que la salud mental incluye lo cognitivo, lo conductual, lo emocional y lo social.

Algunos de los mitos de la salud mental son:

1. Tener problemas de salud mental significa estar loco: Falso. Sufrir de un trastorno mental no significa estar loco, significa que se tiene una enfermedad provocada por factores genéticos, sociales, ambientales y/o biológicos, y que en la mayoría de los casos puede tratarse exitosamente. Las personas con trastornos mentales deben ser tratadas de manera respetuosa y digna.

2. Las personas no tienen enfermedades mentales, solo quieren llamar la atención: Falso. El sufrimiento de una persona con dificultades en su salud mental es real y debe ser atendido. Está comprobado que el sufrimiento emocional prolongado, complica los cuadros y compromete la vida de estas personas.

3. Para curarse se necesita voluntad, pensamientos positivos y oración: Si bien la fe es importante para muchas personas, los padecimientos de salud mental son enfermedades que deben ser tratadas por los profesionales idóneos. La voluntad, la fe y el positivismo pueden ser factores de protección que nos ayudan en el proceso de mejoría mas no son el tratamiento indicado.

4. Las personas con enfermedades mentales son violentas e impredecibles: Falso. Padecer de un trastorno mental no significa ser violento ni peligroso. Este estigma causa mucho daño, pues la persona que padece el trastorno se aísla por temor a ser percibida como violenta y agresiva y las personas de su entorno la evitan o rechazan por temor.

5. La enfermedad mental es un signo de debilidad: Falso. Muchas personas padecen trastornos mentales y evitan buscar ayuda por miedo a ser percibidas como débiles o se sienten incapacitadas por su enfermedad. El sufrir de una enfermedad mental no tiene nada que ver con un carácter débil. Muy por el contrario, buscar ayuda es señal de fortaleza del individuo.

Acabar con estos mitos es el primer paso para construir una sociedad más empática y saludable. Si recordamos la definición de Freud, la meta es recuperar nuestra capacidad de “trabajar, jugar y amar”. No permitamos que creencias falsas o el miedo al “qué dirán”; nos alejen de esa plenitud.

La salud mental no es un lujo: es una parte esencial de nuestra humanidad. Les invito a reflexionar esta semana sobre estos mitos y a observar si alguno de ellos ha rondado por sus pensamientos. En la próxima entrega profundizaremos más en las señales de alerta y cómo dar los primeros pasos hacia el bienestar.

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